domingo, 28 de junio de 2015

Las cuatro mentiras sobre los godos.



HORA DE CORREGIR

El siguiente trabajo versa sobre los errores de traducción de textos medievales, lo cual impidió el conocimiento y utilización de múltiples documentos que existen y son accesibles, reveladores de los orígenes, idioma y cultura de los godos que en el siglo V invadieron España. Los errores que señalo se refieren a:

1. La creencia que los godos son oriundos de Escandinavia (producto de un error de traducción).

2. Considerar que el idioma de la Biblia de Ulfilas es una muestra del idioma de los godos (error de interpretación histórica).

3. Considerar que los godos son germanos (errores de análisis lingüístico).

4. describir a los godos como un pueblo primitivo (falta de documentación sobre el particular).

A título de introducción, cabe recordar que en la segunda mitad del siglo IV, los godos partieron de la costa sureste del mar Báltico, descendieron hasta el mar Negro y al alcanzar el bajo Danubio, atravesaron la región balcánica para penetrar en la Península Itálica. En el año 410 tomaron Roma, pero la abandonaron y tras la muerte de su rey Alarico, se dirigieron hacia el sur de Francia y la Península Ibérica. Casi un siglo después, en el año 507, perdieron sus provincias francesas en la batalla de Vouillé contra los francos, y sus centros de poder se trasladaron a los dominios que poseían en España. Allí, principalmente en el norte, echaron raíces y se establecieron definitivamente. Lo más probable es que hoy, todo español lleve algo de sangre goda en sus venas.

Durante los 800 años que duró la Reconquista hasta la expulsión definitiva de los moros con la toma de Granada en 1492, llevar sangre goda era en España un honor y un incentivo de lucha. El escritor y periodista venezolano Rafael Poleo, lo puso en estas palabras:

“...para los españoles de entonces, la Reconquista fue una gesta de godos contra árabes, reivindicación legítima si se considera que aquella empresa la lideró una clase dirigente cuyo núcleo era la nobleza de origen predominantemente godo.”  (1)

Actualmente el “ser godo” ha sido olvidado en España, pero permanece vigente en América Latina, donde, según ese mismo autor: “los godos convirtieron su patrimonio en sinónimo de nobleza y esa manera de evaluar la palabra godo rige a este lado del Atlántico, casi siempre con dejo rencoroso, para designar al miembro de la clase dominante que lo es por razones ancestrales” (2). Sobre ese particular, la Enciclopedia Quillet argentina es aún más directa e informa: “hacerse de los godos: fig. Blasonar de noble. Ser godo: Ser de nobleza antigua.

En realidad, lo de la “nobleza” no fue sino una evolución tardía. Desde los albores de la existencia de ese pueblo que cuenta no menos de 4.000 años de historia documentada, los godos se esmeraron en crear una sociedad organizada, no necesariamente bélica, sino principalmente agrícola, ganadera y sobre todo – productiva. El mayor logro de esa cultura ha sido su permanencia, porque sus planteamientos básicos nunca perdieron validez.

El que muchos españoles ignoren hoy lo que fueron sus ancestros godos, se debe a una grosera deformación de los hechos históricos. Algunos pretendidos estudios que se hicieron sobre el tema carecen del más elemental sentido común, rayando en lo absurdo. Sin embargo, nadie se atrevió a ponerlos en duda.

La meta de este breve recuento consiste por lo tanto, en señalar los más resaltantes errores que impidieron conocer con precisión quiénes fueron los godos.


1ª MENTIRA: UN ORIGEN ESCANDINAVO

La confusión que ubicó el origen de los godos en la península escandinava parece haberse iniciado con una errónea interpretación de lo dicho por el historiador Jordanes, quien escribió en latín, en el año 551, una historia de los godos intitulada De origine actibusque getarum (Del origen y hechos de los godos). Una revisión de lo que realmente dijo Jordanes, evidencia el grave error de traducción que a su vez alimentó la teoría de un origen escandinavo de los godos.

El nacimiento de un mito
Jordanes inicia la descripción de la patria goda original llamándola “la isla de Scandzia”. El texto en latín es:

 “Ad Scandziae insulae situm, quod superius reliquimus, redeamus, de hac etenim in secundo sui operis libro Claudius Ptolomeus, orbis terrae discriptor egregius, meminit dicens: est in Oceani arctoi salo posita insula magna, nomine Scandza, in modum folii cetri, lateribus pandis, per longum ducta concludens se. De qua et Pomponius Mela in maris sinu Codano positam refert, cuius ripas influit Oceanus. haec a fronte posita est Vistula fluminis, qui Sarmaticis montibus ortus in conspectu Scandzae septentrionali Oceano trisulcus inlabitur, Germaniam Scythiamque disterminans.»

La mayoría de las traducciones conocidas en los tiempos modernos recogen la palabra “Scandzia” y la interpretan como Escandinavia. Sin embargo, una traducción literal de lo dicho por Jordanes revela algo muy distinto:

 “Volvemos a la isla de Scadzia a la que nos referimos arriba, de la que en el libro segundo de su obra habla Claudio Ptolomeo, notable relator del orbe terrestre, y allí dice: hay puesta en el Océano del Norte una gran isla, llamada Scandza, con la forma de una hoja de limón, de lados arqueados, en alargada extensión terminando en si misma, que Pomponio Mela dice está en el mar en el golfo Codano cuyas orillas (acc.pl.: ripas) baña el Océano, y por su frente (abl.sg. de frons – cara, fachada) está colocado (positus est) el río Vístula que parte de los montes de Sarmatia, cayendo en tres ramales en el Océano de Septentrión con el sitio de Scandza a la vista, marcando la frontera entre Alemania y Escitia.”

El error parece haberse generado al considerar la palabra frons con el sentido de en frente, cuando el significado latín de esa voz es “el frente” y en el ablativo que utiliza el latín significa “por su frente”: por su parte frontal, que es lo contrario de “en frente”. El hecho de afirmar el autor que el nacimiento de la isla se ve (in conspectu) en la boca del Vístula, debía haber advertido a los traductores que no es posible “ver” a Escandinavia desde la boca del Vístula. Este solo hecho ya era suficiente para percibir de que no se trata de la península escandinava, porque la distancia desde el punto más cercano de Suecia a la desembocadura del Vístula es más o menos igual a la que separa Madrid de Barcelona y a nadie se le ocurriría decir que desde Madrid se puede “ver” Barcelona. Por otra parte, en la época en que escribió Jordanes, no existían mapas de la península escandinava y mucho menos mapas de la costa del mar Báltico en el que desemboca el Vístula, así que tampoco podía Jordanes “ver” las cosas, como hoy las observamos en un mapa. Tan escasos eran los conocimientos oficiales sobre esa área, que los autores antiguos solían llamar al mar Báltico “mar del Norte”, o simplemente “el Océano”.

Ahora bien: el texto de Jordanes, escrito en el año 551, fue dado a conocer a los historiadores modernos por el latinista germano Theodor Mommsen (1817-1903), Premio Nobel en 1902, en su obra “Monumenta Germaniae Historica”. El primer traductor del texto de Jordanes fue el lingüista alemán Wilhelm Martens (1884-1913) y la traducción fue publicada en 1914. En ella, Martens inicia la larga cadena de errores al traducir la palabra frons, no por “frente” sino por “en frente” (3), y además, obvia totalmente en la traducción la frase “terminando en sí misma”, limitándose a decir que la isla es larga.

Curiosamente, los traductores después de Martens, copiaron textualmente lo dicho no por Jordanes, sino por Martens. La traducción al inglés de Christopher Mierow data de 1915 y repite el error: “this island lies in front of”. La traducción muy reciente de Theedrich Yeast, vuelve a insistir en lo mismo, al tiempo que confiesa haberse guiado por las traducciones anteriores de Martens y Mierow. Dice Yeast: “this island lies opposite the river Vistula”. Una revisión de algunas traducciones en otros idiomas, parece confirmar que todos se guiaron no por el latín de Jordanes, sino que buscaron la facilidad del alemán o el inglés.

Lo importante es que mucho antes de Mommsen, el rey Alfonso X El Sabio ya tenía conocimiento de la Historia de los Godos escrita en el siglo VI por Jordanes. En su Historia
de España, al referirse en el capítulo 386 (4) al origen de los godos, Alfonso X El Sabio tradujo en el siglo XIII el texto de Jordanes (o copió el mismo texto que utilizó Jordanes, eso no podemos saberlo), pero tenía más clara la situación geográfica del lugar de origen de los godos, quizás porque en la época de sus cercanos antepasados, los godos de España todavía solían viajar a ese lugar para consultar a sus antiguos augurios, según lo relató en el año 1073, en Prusia oriental, el cronista Adamus Bremenensis en su obra Descriptio insularum aquilones. (5)

En su Primera Crónica de España, en el capítulo 386 titulado “Aquí comienza la estoria de los godos et cuenta de que yentes fueron et de quales tierras salieron”, el Rey Sabio incluye varias explicaciones adicionales:

1. que la isla está situada en el golfo “es assentada en el seno”;

2. que esa isla rodea la tierra y las costas adyacentes como un arco “cerca toda la tierra et a las costas aduchas cuemo en arco”;

3. que comienza en el lado Este de la boca del Vístula “correl aparte de orient el rio Vistula” y lo hace en el punto donde el Vístula se divide en tres ramales y marca la frontera con Alemania (la cual evidentemente se encontraba al Oeste, lo que significa que las tierras al Este de esa frontera no lo eran): “et dalli o comiença a parecer a la ysla de Scançia ua partido por tres canales et ayuntan se cercal mar de septentrion, et ua partiendo frontera entre tierra de Sciçia et de Alemanna.” (6)

Efectivamente, los dos largos bancos de arena que pueden ser considerados islas y hoy son penínsulas, se originan en la orilla Este del Vístula, en el sitio donde ese río desemboca en el mar Báltico que los autores antiguos y del medioevo llamaban “mar de septentrión”. (7)

Las confusiones de Melo
Otra confusión la originó el geógrafo Pomponio Mela, mencionado tanto por Jordanes como por Alfonso X El Sabio como la autoridad que define el nombre del golfo donde nace esa isla de Scandza. En su famosa geografía, Melo llama ese golfo Codanus sinus y lo coloca “más arriba del Elba”8, un río de Alemania situado bastante más al occidente del Vístula. (Por cierto, tanto Jordanes como Alfonso X dicen que Melo habla de ese golfo en su Libro II, cuando en realidad lo hizo en el Libro III). Resulta que Melo menciona dos veces en su geografía el nombre del Codanus sinus, pero parece situarlo cadavez en otro lugar.

Mela era un importante geógrafo español, quien escribió su famosa Chorographia, según concuerda la mayoría de los estudiosos, hacia el año 44 después de Cristo. (9) En ese libro ofrece descripciones excelentes y adelantas para su época del golfo de Vizcaya, pero sus conocimientos del norte de Europa pecan de muchos errores. En su capítulo 3,31 Melo sitúa el Codanus sinus (golfo Codanus) “arriba del río Elba”, pero más adelante, en el párrafo 54, pareciera hablar de Dinamarca y agrega que entre las islas de ese lugar está “Scadinavia” que, dice Melo, “ocupan hoy los teutones y que, por su fertilidad y tamaño supera las demás”. (10)

El problema entonces es que Mela no sabía exactamente donde se encontraba ese Codanus sinus, ya que lo colocaba cada vez en un lugar diferente. En cambio Jordanes y Alfonso X, al igual que otras fuentes, lo tenían por el actual golfo de Danzig, puesto que lo ubicaban en el sitio donde desemboca el Vístula.

Si observamos que Mela describió esa región del norte de Europa como un lugar cuyos habitantes vivían desnudos y se resguardaban del intenso frío cubriéndose con sus propias orejas que tenían muy largas, o que se transformaban de noche en lobos, cabe abrigar ciertas dudas sobre las fuentes de información que utilizó Mela. En cambio, la gran virtud de Alfonso X El Sabio es la escrupulosa exactitud, asombrosa en un siglo XIII, de sus datos geográficos. En ese aspecto, debemos otorgar mucha más credibilidad a Alfonso X, y esto nos ubica definitivamente en el banco de arena que empieza al Este de la desembocadura del Vístula y, efectivamente, a partir de allí rodea la tierra y las costas como un arco.

El nombre de Codano
La arqueología indica que la región al Este de la desembocadura del Vístula fue habitada por pueblos bálticos desde por lo menos 2000 antes de Cristo y dejó de serlo en su ala occidental cuando lo que hoy es Prusia oriental fue invadida por los germanos en el siglo XIII después de Cristo. Antes de esa fecha y durante más de tres mil años, la región presenta el cuadro arqueológico y posteriormente histórico, de una permanente presencia báltica. (11) Los nombres de los lugares geográficos son de origen báltico. (12) Es cuando vale la pena examinar si la voz “Codano” entra también en ese grupo y averiguar cómo la pronunciaban en el idioma local.

Una de las diferencias entre los idiomas bálticos (o en nuestra opinión – godos) y el latín, es que generalmente el báltico antiguo pronunciaba la G en el lugar donde el latín tenía el sonido K. (13) Como ejemplos de esa tendencia traída por los godos, podemos mencionar las voces latinas lacrima y lacus que se convirtieron en España en lágrima y lago (14). Otra diferencia son los diptongos, que el latín ya no pronunciaba, pero que en los idiomas bálticos eran (y son) abundantes al punto de modificar en España muchas palabras latinas agregándoles el diptongo: ej. bonus dio “bueno”, novus se transformó en “nuevo”, “regnum” en reino, “ferrum” en hierro, etc. (15)

Si invertimos la regla y nos preguntamos cómo deformaba el latín las palabras godas, tenemos que la G goda debe transformarse en una K latina. Efectivamente, Codano es la pronunciación latina (con el sonido K y sin el diptongo) de la voz báltico-prusiana “gudian” y “godian” – godos. El sinus codanus, era entonces simplemente el golfo Godian, o golfo de los godos.

Entre los autores que comprendieron que el “sinus Codanus” era el “golfo de los godos” cabe citar al historiador Edward Gibbon (1737-1794). En su famosa obra “Decline and fall of the Roman Empire”, Gibbon escribió: “El poder de los godos debe haber sido grande en ese tiempo: es probablemente a ellos que el Sinus Codanus debe su nombre”.

Ya anteriormente, el historiador prusiano Matheus Praetorius, se refería en el año 1688 a la voz “Codano” como una traducción de “Godan”.16 Además de testificar que esa era la voz todavía utilizada en su tiempo, también cita al geógrafo Cluverio, famoso en Ámsterdam: “Cluverius ab hoc Codano seu Godano sinu, celeberrimam Regalis Prussiae Urbem Gedarum dictam, vulgo Dantiscum, seu Danzig. Quod aliis Gythonium, veterum cultorum nomine vocatum, audit.; suma traxisse originem testatur” (17) Philippus Cluverius (1580-1623) era un geógrafo alemán nacido en Danzig y autor de importantes obras de geografía editadas en Holanda. Indica, según Praetorio, que el golfo se llamaba Codano o Godano y allí estaba la ciudad de Danzig, “antiguamente llamada Ghytonium – lo que indica de dónde le viene el nombre” – o sea que el nombre viene de los godos.

El significado de “scandia”
En ese mismo libro Orbis gothici publicado en 1688 en Prusia Oriental por el historiador Matheus Praetorius (1635-1707), el autor afirma que la voz Scandia proviene del verbo báltico skandinnu (en lituano moderno la voz “skandinu” existe, y significa “yo sumerjo”, del verbo skandinti, skandina - sumergir). Efectivamente, Praetorius traduce la palabra por “sumerjo” (“… deductum putat nomen a voce Sarmatica skandinnu, Submergere”). En ese mismo capítulo, Praetorio explica que “los ancianos” llamaban así a las “maris Balthici oris” – las costas del mar Báltico (18).

En realidad, la voz scanda, scandinavia y scandia, o las scandzia, scandza, scançia que en Jordanes y AlfonsoX muestran la típica palatización de los idiomas bálticos (la cual fue introducida por los godos en España y palatizó las palabras latinas), es sinónimo de otra voz báltica, que en lituano es “nerija” (viene del verbo nerti, neria, nėrė – sumergirse).

Decir “skandina” o “neria” es decir lo mismo. A medida que los bálticos occidentales fueron sucumbiendo a partir del siglo XIII ante los teutones, y los bálticos orientales avanzaron sobre la casi totalidad del territorio lituano, pareciera que la palabra “nerija”, que los bálticos orientales utilizaban con más frecuencia cuando hablaban de costas (19), se impuso sobre “skandina”. Sin embargo, hasta el día de hoy ambos verbos siguen coexistiendo en el idioma lituano con idéntico significado.

De acuerdo con la enciclopedia lituana, la voz nerija significa “bancos de arena que se forman en orillas poco profundas de océanos, mares, bahías y grandes lagos. (…) La más conocida (en Lituania) es la Nerija de Curlandia…” (20).  Estamos hablando del banco de arena que forma una península, la cual se origina al Este de la boca del Vístula y se denomina en lituano moderno Nerija, pero aparentemente en el pasado, solían llamarla “Skandzia”, lo cual corresponde a una forma gramatical correcta del lituano para decir: la que se sumerje.

Praetorius considera la posibilidad de que el nombre “sumerjo” (skandinu) se deba a las naves hundidas en ese mar, pero si comparamos esa palabra con su sinónimo contemporáneo, el verbo nėrė (se sumergió) con el derivado “nerija”, tenemos que el significado son bancos de arena sujetos a las mareas o inundaciones. La palabra seguramente tenía un uso utilitario, porque advierte al navegante que en esa costa corre peligro de encallar y debe calcular la marea para anclar o zarpar. Muchas costas del mar Báltico son formadas de bancos de arena llanos, donde la marea alta cubre grandes extensiones, para luego retirarse. De ser cierto, como lo sugiere Praetorius, que los bálticos fueron los tempranos colonizadores –o por lo menos visitantes- de las costas del mar Báltico, la voz debe haber sido el natural apelativo de los sitios que visitaban por vía marítima.

Entre las varias “scandias” así llamadas por los godos, una de ellas corresponde al lugar de donde partieron. Según Jordanes, es la “Scandza” que empieza en el lado Este de la desembocadura del Vístula y fue la “vagina” de la que salieron las naciones: vagina nationum (21). Alfonso X El Sabio lo dice en otras palabras: según él, esa Scandia fue “fuente criadera de yentes” (22)

Dos ciudades llevan en esa área otrora habitada por los bálticos prusianos, el nombre de “Scanda”.

Una es la hoy pequeña ciudad de Skandava en la actual Polonia cerca de la frontera con Lituania, en lo que fue el corazón de los territorios de los prusianos bálticos. Está situada a orillas de un río y en la encrucijada de vías de comunicación desde el mar Báltico hacia los territorios bálticos de tierra adentro. En la tardía edad de bronce, había sido un centro cultural y comercial, al juzgar por los restos arqueológicos en los que fueron encontrados numerosos objetos de la edad de bronce, así como cierta cantidad de monedas romanas.23 Se llama hoy Skandava en lituano, Skandawa en polaco y Scandau en alemán.

La otra es la ciudad portuaria fundada por el primer rey godo, Bueric, con el sencillo nombre de Scandia de los Godos – sería en lituano moderno “gudų Skandija” y en lituano antiguo “gudum Skandia”, de la que quedaron en polaco las consonantes GDaNSK (Danzig en alemán).

También está la provincia costera sueca de Skane en la península escandinava.
Contrariamente a Gdansk, no lleva el nombre de los godos, salvo que a todas luces, fueron los godos quienes conocían sus orillas y las llamaban por lo que eran: bancos de arena beneficiados por las mareas, o sea “scandinavias”.



2ª MENTIRA: EL ORIGEN GERMANO

Las preguntas sencillas son las más difíciles de responder. ¿Por qué los godos de España se llamaban “godos”? ¿Por qué no se llamaron “Goths” al estilo germano, o “getae” según el latín clásico e incluso “getes” del latín tardío?

En España la palabra godo (y “gudo” que también aparece en textos romances) no es el getae latín, ni el Goth germano, sino el “gudo” de los idiomas y pueblos bálticos, oriundos desde por lo menos el segundo milenio antes de Cristo de la costa del mar Báltico y la cuenca del alto Dnieper. De allí partieron en los siglos IV y V a la conquista de Roma, para luego proseguir hacia el sur de Francia y a toda España.

Cabría preguntar a quienes afirman que los godos fueron germanos, ¿por qué al llegar a España, los godos en vez de llamarse “goths”, decían “godo”? ¿Cómo explicar ese salto de garrocha lingüístico que de pronto brinca por encima de Alemania, para reproducir en España el nombre que se daban a si mismos los pueblos godos de Europa oriental?

Las poblaciones de los bálticos orientales que vivían en la cuenca del alto Dnieper antes de que sus territorios fuesen paulatinamente invadidos por los eslavos a partir del siglo VI, eran conocidas en Europa oriental como naciones “godas”. El historiador lituano Simanas Daukantas (1793-1864) escribe que se les dividía en:

* los godos blancos ( en el original “balti gudai”), habitantes de las actuales regiones de Polotsk, Vitebsk y Esmolensko;

* los godos marrones (“rudi gudai”), población de las antiguas tierras prusianas de Polonia del sur y Masovia;

* los godos negros (“juodi gudai”), en los llamados bosques negros, región de Kiev, Severia, Novgorod y Pleskava. (24)

Hasta el día de hoy, en Lituania, la hoy eslava -pero otrora báltica- Bielorrusia, es la “Gudia Blanca”, en lituano moderno Baltgudija.

En cuanto a los godos occidentales, el historiador prusiano Matheus Praetorius (1635- 707), explicó en su libro Orbis Gothici, publicado en 1688, que el “Gothus” latín era lo mismo que el “Guddus” de los antiguos prusianos: “adeo ut Gothus sive Guddus idem...” (25)

Praetorius habló en su obra del nombre Guddae (“Guddae nomen”) con que se identificaba la nación báltica que desde tiempos inmemoriales vivía en Prusia Oriental hasta que esa región fuera vencida por los caballeros teutónicos en el año 1306, que es cuando se transformó en territorio germano. El idioma báltico de esos antiguos prusianos se extinguió definitivamente al final del siglo XVII.

Los visigodos que invadieron España en el siglo V, procedían de Prusia oriental y se autodenominaban “godos del crepúsculo”, mientras que los ostrogodos, invasores de Italia, eran los “godos de la aurora”, según las raíces bálticas vak-vac (vats) con la variante eslava vech- (crepúsculo) y auš(te)ra, austrums (aurora). Los visigodos eran los godos occidentales y los ostrogodos eran los godos orientales, tal como lo indican sus nombres y lo confirman sus lugares de origen.

El cambio de nombre
Los estudiosos alemanes del siglo XIX, en su mayoría firmes defensores del origen germano de los godos, aparentemente no encontraban cómo interpretar los múltiples documentos antiguos sobre el imponente pasado de esos “godos” del Báltico, que de ninguna manera podían ser considerados germanos. Cada vez que se topaban en los documentos antiguos con la palabra “godo” y aparecía que esos “godos” no procedían de territorios germanos, el problema se les hacía insoluble, sobre todo porque a ninguno se le llamaba “goth” y todos eran “godos” o “gudos”.

El filólogo germano Georg Heinrich Ferdinand Nesselmann (1811-1881), investigador del idioma de los antiguos prusianos, decidió que en vez de llamar a ese pueblo por su nombre original “Guddae”, era mejor quitarle ese apelativo y sustituirlo por otro, menos dado a confusiones. Decidió bautizarlo “báltico”, por el mar Báltico en cuyas orillas siempre había vivido. Así lo hizo en su libro Die Sprache der alten Preussen (El idioma de los antiguos prusianos), publicado en 1848. Allí propuso que los idiomas prusiano antiguo, lituano y letón fuesen llamados “idiomas bálticos”. Lo grave no fue el hecho de inventar un nuevo nombre, sino que Nesselmann colocara el nombre original de los “godos” dentro de la calificación exclusiva de “germánicos”. A partir de 1848, todo lo relacionado con los godos de España, se transformó en una inmensa confusión.

Lo realmente asombroso es que nadie protestó, y los pueblos de la antigua Prusia, Lituania y Letonia, fueron catalogados mundialmente como una rama “báltica” del grupo indoeuropeo. La novedad fue universalmente aceptada. Entre las consecuencias del improvisado bautizo, cabe mencionar que los académicos occidentales no fueron informados del cambio de nombre. Muchos se quemaron inútilmente las pestañas buscando algún legado de idiomas germánicos en la génesis del castellano, sin jamás llegar a saber que el nombre “godo” indicaba originalmente a los pueblos bálticos.

¿Gudos o godos?
En Lituania, la palabra contemporánea es “gudas, gudo”. En España, se afincó como “godo”, con una O en la raíz. Si nos preguntamos cuál de las dos formas es la original, la respuesta es que España adoptó la versión de los idiomas hablados en la región costera de los bancos de arena que Jordanes llamó “Scandza”.

“Godo” corresponde a la pronunciación del dialecto costero de Saugiai, región del puerto de Klaipėda. El lingüista Jonas Užpurvis señaló que el dialecto de Saugiai, aledaño a Nerija, la península de arena de donde partieron los godos, utiliza en la raíz la O larga y también la O corta, en palabras que otros idiomas bálticos pronuncian con U. 26

En España, en los inicios del romance, ambas versiones estaban presentes, lo cual es natural si pensamos que los invasores godos provenían de todas las naciones bálticas occidentales, donde algunas utilizaban la U y las más occidentales de la costa pronunciaban la misma palabra con O. Por ejemplo, Ramón Menéndez Pidal cita nombres medievales de pueblos españoles con la pronunciación U: Gudiel, Gudiellos, Gudillos, pero también recopila la presencia de Godiellos, La Goda, Goda, etc.27 El experto en la formación del romance Paul M.Lloyd, señala las palabras donde la U latina pasa a ser una O en español:

bucca se transforma en “boca”, y lupu en “lobo”, pero Lloyd se pregunta por qué esto ocurre en algunas palabras y no en otras.28 La respuesta podría ser simple: algunas lenguas bálticas pronunciaban la O, mientras que otras decían U. Depende de quién, entre los godos llegados a España, lo decía, porque eso a su vez dependía de la región báltica de su procedencia.

Lo que nunca existió ni en el Báltico ni en España, fue el “goth” al estilo alemán. Los bálticos en Europa oriental y los españoles en España, utilizaron ambos tanto la modalidad “gudo” como la de “godo”, con la particularidad que en el lituano culto contemporáneo arraigó la versión “gudo”, mientras que en España prevaleció la de “godo”.



3ª MENTIRA: LA BIBLIA DE ULFILAS

El historiador Jordanes vivió a mediados del siglo VI. Escribió su Historia de los godos ciento cuarenta años después de la toma de Roma por los visigodos, y unos sesenta años después de la conquista de Italia por los ostrogodos. En un capítulo de esa historia, Jordanes se refirió a la situación en los Balcanes después del caos creado allí por el avance y posterior derrota de los hunos. Lo hizo como testigo presencial, porque además de fechar su escrito en el año 551, lo escribió en Bizancio, que para esa fecha era el Imperio Romano acceso a las primeras fuentes directas, lo cual le confiere un alto grado de credibilidad.

Los capítulos 50 y 51 de Jordanes relatan en qué lugares de los Balcanes se asentaron las diversas etnias que quedaron dispersas en la región después de la desaparición del poder huno (año 455). En el capítulo 50, Jordanes enumera los pueblos que se instalaron en lo que había sido el territorio regido por los hunos, y precisa el área geográfica que ocupó cada grupo: los gépidos estaban en Dacia (parte de la actual Rumanía), los godos vivían en Panonia en las ciudades de Esmirna y Vindobona (actual Viena), los sauromatas llamados “sármatas” con los cemandros y algunos hunos se alojaron en la ciudad de Castra Martis en Iliria. Los esciros, los sadagaros y parte de los alanos con su jefe Candac, ocuparon Escitia menor y Moesia inferior (parte de Bulgaria). Es de notar que cada nombre se refiere a otra nación, de las que muchas no tenían nexos ni de origen ni de lengua.

De paso, Jordanes cuenta dónde se encontraban diversos miembros de su propia familia, desde abuelo, padre, tía y primo, lo que indica una información de primera mano y confirma un hecho importante: había en aquel momento en los Balcanes post-hunos, una mezcla de gente de diversos orígenes que convivían en un área relativamente reducida.

Jordanes dice que su abuelo fue secretario de Candac, el jefe de los alanos. Continúa diciendo que el hijo de su hermana Gunthigis, era hijo de Andago, quien era a su vez hijo de Andela, descendiente de la estirpe real ostrogoda de los Amalos, lo que significa que esa rama de su familia eran godos de sangre real.

Jordanes sigue nombrando una maraña de otras naciones presentes en ese rompecabezas balcánico, y allí aparecen los rugios (germanos) al lado de lo que quedaba de los hunos, agrupados, todos ellos, en una parte de la actual Rumania.

Una vez terminado el complicado recuento, Jordanes pasa al capítulo 51: “También existían otros godos, los llamados pequeños godos, una nación innumerable. Su sacerdote y jefe era Wulfila, que también parece haberles inventado unas letras. Hoy (o sea en tiempo de Jordanes que es el año 551) ellos están en Meosia en la región de Nicopolis al pie del monte de Emi (el monte Hemus, en la Stara Planina búlgara), son muy numerosos, pero pobres y nada guerreros, una gente que carece de cualquier fortuna salvo que tienen rebaños de todo tipo, alimento para ganado y madera en los bosques. Su tierra produce poco trigo, pero es rica en otros frutos. No saben de viñedos y compran vino a sus vecinos. La mayoría de ellos bebe leche.”

Lo anterior es todo lo que está escrito en ese brevísimo capítulo 51. Jordanes, quien escribe en 551, habla del grupo llamado “los pequeños godos” y se refiere a su ubicación en tiempo presente: “Hodieque sunt in Moesia…” – y hoy están en Moesia… Cabe observar que en esa misma fecha, los visigodos gobernaban España. Su rey era Aguila y a partir de 554 entronizaron a Atanagildo. Los ostrogodos estaban en Italia, donde su reino se inició en 493 con la entrada de su rey Theodorico en Ravena. Ese reino duró hasta el año 555, cuando –muerto ya Theodorico – ocurrió la rendición final de las tropas ostrogodas ante la invasión bizantina.

De manera que tenemos en aquel año 551 muchos tipos de godos:
1. los visigodos de España, 
2. los ostrogodos de Italia, 
3. los visigodos y ostrogodos que no participaron de la marcha a Roma y seguían viviendo en sus tierras étnicas en el Báltico y casi todo el noreste de Europa, y 
4. los “pequeños godos” de Wulfilo (Ulfilas), asentados al pie del monte Hemus en Bulgaria.

Esos “otros godos”, como los llamó Jordanes, no muestran mucho en común con los visigodos u ostrogodos. No eran guerreros, eran pobres, vivían en una región poco favorecida, al pie de una cordillera con cuatro picos de más de 2.000 m de altitud, como lo es la Stara Planina, y su subsistencia dependía de rebaños y de madera. En tiempos posteriores, no hubo más noticia de ellos. Lo único que quedó, es la Biblia que les escribió Ulfilas y que originó la teoría del origen germano de todos los godos.

En el siguiente capítulo, el 52, Jordanes vuelve a marcar la diferencia, al decir: “Ahora, para volver a la gente de la que tratamos (en este libro), o sea a los ostrogodos…”, lo cual nos permite interpretar que los “pequeños godos” no lo eran.

Testigo de su tiempo y su circunstancia
La Biblia de Ulfilas, llamada Codex Argenteus debido a sus letras plateadas y su portada de plata, apareció en el siglo XVII en un convento de Werden, en el Ruhr, Alemania. De sus 330 páginas originales sólo quedaban 187. El volumen fue adquirido por un coleccionista sueco, pasó a manos de la corona de Suecia, luego fue sustraído y vendido en Holanda donde lo compró nuevamente un sueco, Magnus de La Gardie, quien lo donó a la Universidad de Uppsala, Suecia. En 1769, el lingüista sueco Johan Ihre publicó un estudio de la lengua en que esa Biblia fue escrita. Comprobó que su fonética y parte de su vocabulario eran germánicos. A partir de entonces, prevaleció el convencimiento que los godos eran germanos.

El relato oficial de la vida de Ulfilas (310-383), indica que se formó en Constantinopla, fue consagrado obispo en la fe arriana en 341 y durante casi una década evangelizó a unos godos de Dacia (Rumania), pero al sufrir la persecución por su fe cristiana, huyó con sus seguidores a lo que hoy es Bulgaria. Las fuentes alemanas en la Historia Universal de Walter Götz indican que la persecución partió de los visigodos y por eso huyó Ulfilas: “sus correligionarios sufrieron bastantes ataques y sobre todo les era hostil el príncipe Atanarico. Un calendario gótico da cuenta de no pocos mártires. Hacia 350 resolvióse Wulfila con sus partidarios – se les llama pequeños godos – a pasar al territorio de Roma. Estableciéronse en la comarca de Plewna” (29), o sea en Bulgaria. Podemos añadir que el Atanarico que persiguió a Ulfilas (Wulfila) y su grey, fue posteriormente rey de los godos y como tal fue recibido con grandes honores en Constantinopla en el año 383, ciudad donde murió.

Los feligreses de Ulfilas, al juzgar por el idioma en que fue escrita su Biblia, eran un producto de las mezclas de gente de diversas procedencias que en esas décadas cohabitaban en los Balcanes. El vocabulario usado por Ulfilas es una mezcla de palabras germanas, bálticas y eslavas. (30) El alfabeto, igual que la lengua, es un collage de letras griegas, romanas y rúnicas, lo que también refleja el momento y el lugar. La fonética es claramente germana, con el característico “Lautverschiebung” de la pronunciación alemana. Los germanos, que vivían en las nacientes del Danubio y bajaban a lo largo de su cauce, tenían forzosamente que estar presentes en medio de todas las mezclas que cohabitaban en la cuenca de ese río. De modo que no hay ninguna contradicción en cuanto al interés suscitado por el Codex Argenteum, siempre y cuando se le considere como una muestra del momento y de las circunstancias en que fue escrito.

El error de los lingüistas e historiadores consistió en atribuir la lengua de la Biblia de Ulfilas a los godos que, bajando desde el Báltico y el alto Dnieper, conformaron los dos ejércitos que vencieron Roma en dos oportunidades, la primera en el año 410 con los visigodos bajo el mando de Alarico, la segunda en 493 con los ostrogodos bajo el mando de Theodorico. Esos ejércitos eran reputados por su tradición guerrera, y como lo atestiguan las fuentes históricas, ninguno fue inferior a 200.000 hombres bajo armas, lo que indica una población muy superior al grupito pacífico de seguidores del obispo Ulfilas. Quienes propagaron la teoría de que los “pequeños godos” asentados al pie del Monte Hemus, en un área que no es sino una fracción de la actual Bulgaria, representaban a aquellos godos que vencieron al mayor imperio de su tiempo, y que por lo tanto los godos eran germanos, obviaron todo estudio de su procedencia y origen territorial, tan detalladamente descritos por Jordanes y Alfonso X El Sabio.

Los antiguos linderos de los pueblos godos
Cuando Jordanes escribió que los godos lindaban en su frontera occidental con los germanos, decía algo evidente: que godos y germanos eran dos naciones distintas, puesto que los separaba una frontera, igual como en la actualidad, cuando hablamos de la frontera entre Francia y Alemania, es evidente que de un lado están los franceses y del otro los alemanes.

Jordanes explica la diferencia entre germanos y godos de múltiples maneras. En el capítulo III de su Historia de los Godos dice que el río Vístula era la frontera entre los godos y los germanos. Nuevamente, en el capítulo V, describe los linderos de la Escitia goda y reitera: “Scythia si quidem Germaniae terre confines eo tenus, ubi Ister oritur amnis vel stagnus...” - indicando que el lindero de Escitia con Germania llega hasta la naciente del Ister (el Danubio). Vuelve a insistir en ese mismo capítulo cuando dice que la Escitia de los godos linda en su frontera oriental con los pueblos de raza amarilla y en la occidental con los germanos.

Abundan también otras referencias de que el lindero oriental de los pueblos godos fueron los montes Urales “que dividen Asia de Europa”. Las encontramos en Jordanes, le sigue Alfonso X El Sabio, y en el siglo XVII el hecho seguía siendo de conocimiento público en España, al juzgar por lo que escribió Iullian del Castillo en 1624: “Nuestros Godos y sus Reyes fueron Godos, o Ostrogodos (sobre que ay diuersas opiniones) no ay para q. difinirlo aqui: pues segun Pedro Mexia en la Silua donde trata dello, no huuo ni ay mas diferencia de los vnos a los otros, que ser los Ostrogodos mas Orientales en su prouincia, y cercanos a los montes Ripheos (los montes Urales), y rio Thanais (el río Don) y la línea que los diuide de Asia...”. (31)

Alfonso X El Sabio, en la Primera Crónica General, Estoria de España (32), copia a Jordanes o coincide con él (no lo sabemos), pero le agrega su notable conocimiento de la geografía de Europa oriental, cosa poco común en aquel tiempo. Dice en el capítulo 388, titulado “Del assentamiento de Sciçia et de cuemo se mantuuo en ella la hueste de los godos”, que “...tiene esta tierra de Sciçia de parte de orient los pueblos seres (de raza amarilla) et en so comienço la ribera del mar Caspio; de parte de occident, los germanos et el rio Vistula...”. Un poco más lejos, explica: “E son en el comienço deste tierra de Sciçia los montes que dizen Tanays (Urales)...”.

Estas referencias debían haber puesto a pensar a los estudiosos, que los germanos no deben haber pisado nunca los montes del Ural, situados en lo que hoy es el extremo Este de la Rusia europea. Nunca los germanos han tenido una frontera con Asia y menos con pueblos de raza amarilla. Además, para los estudiosos más recientes, habría sido fácil cotejar lo que decía Jordanes y Alfonso X, mirando un mapa arqueológico que mostrara las fronteras étnicas de las diversas tribus bálticas antes de la partida de los godos hacia Italia, Francia y España.

Esos mapas existen. Fueron publicados en la década de los 60 en universidades y revistas especializadas. Son el producto de estudios serios, elaborados por la Universidad de Harvard y la de California en base a evidencias arqueológicas. (33) Han sido aceptados en todos los círculos académicos del mundo. Posteriormente, fueron ampliados por la toponimia que confirmó la presencia báltica en la parte norte de la antigua Escitia. Allí los estudiosos del caso podían observar que el bajo Vístula fue durante muchos siglos el lindero entre los bálticos occidentales y los germanos y que los montes del Ural fueron durante milenios la línea divisoria entre los bálticos orientales y las poblaciones de raza amarilla (pueblos seres). Se habrían convencido que Jordanes y Alfonso X El Sabio sabían perfectamente lo que decían.

En conclusión
Jordanes provenía de una familia goda, lo que confirma su seriedad como fuente, cuando establece una diferencia entre los godos como pueblos, y los “pequeños godos” dirigidos por Ulfilas. Por su parte, Alfonso X El Sabio, rey de Castilla y León, era en su tiempo la cabeza visible de la Reconquista dirigida por “una nobleza que en su mayoría solía enorgullecerse de su sangre goda y de la forma como hablaban, por mas que su lengua, un latín deformado, fuese considerada ´inferior´ al lenguaje de los romanos. Entre los mayores logros históricos de Alfonso X, está el haber consolidado las victorias de su padre, Fernando III El Santo, sobre Baeza, Córdoba, Jaén, Sevilla, Jerez y Cádiz de la manera más duradera: lo hizo reemplazando el latín y los diversos dialectos locales por un idioma común, el castellano, y le dio alcurnia como lengua escrita, apta para tratar temas de altura, tales como las ciencias, la historia, las leyes y la literatura.” (34)

La lengua que deformó el latín y a la que Alfonso X El Sabio otorgó alcurnia de lengua escrita y culta, no era la de la Biblia de Ulfilas, sino el antiquísimo idioma que sus antepasados godos insertaron en el latín encontrado en España y ese injerto no contenía los rasgos de un idioma germánico.35 Además, los conocimientos que tenía Alfonso X El Sabio de la antigua historia de los godos se evidencian por las precisiones y ampliaciones que agregó a los textos anteriormente conocidos sobre la Historia de los Godos, cuando la incluyó en la Crónica General de España. El Rey Sabio no sólo sabía de dónde provenían los godos y sus lenguas, sino que no se equivocaba cuando los consideraba portadores de una antigua tradición cultural.

Por lo tanto, cuando se trata del área de origen de los godos, es preciso buscar lo que escribió Jordanes o lo que dejó plasmado Alfonso X El Sabio, puesto que se está en presencia de dos fuentes que contaban con información privilegiada. Ambos merecen que se les diera crédito y se estudiara detenidamente lo que dejaron escrito.

Nota: Es de sospechar, que igual como Ulfilas inventó un alfabeto en el que mezcló letras romanas, griegas y rúnicas, también haya intentado “patentar” un idioma neonato, inventándole una forma escrita. Uno de los problemas que últimamente molesta a los germanistas, es que ese idioma no encaja en ninguna de las grandes familias de los idiomas germanos, representadas por el grupo nórdico (ej. el noruego, islandés, sueco, danés) y el grupo occidental (ej. alemán, inglés, escocés, holandés). No hay manera de asignar el “gótico” de Ulfilas a ninguno de esos dos grupos y surgió la necesidad de inventar una tercera especificación que llamaron “central”, en la que sólo figura el misterioso “gótico” de Ulfilas.



4ª MENTIRA: “ERAN UNOS SALVAJES"

Para el 2000 antes de Cristo, grupos nórdicos de godos provenientes de Prusia Oriental, Lituania y Letonia, se habían extendido hacia las costas de Estonia y Finlandia, área que luego abandonaron hacia el 1500 antes de Cristo (36). Allí vivían originalmente unos pueblos nómadas, que se alimentaban de caza y pesca. Eran de raza amarilla, hablaban un idioma fino-ugrio que no es indoeuropeo, y al parecer se mezclaron rápidamente con los godos.

Los estudios arqueológicos, además de ubicar allí viviendas bálticas y fecharlas entre el 2000 y el 1500 antes de Cristo, encontraron sepulturas conjuntas de las dos razas y tumbas de individuos que ya son la mezcla de ambas (37). La teoría generalmente aceptada es que los descendientes modernos de esa mezcla son los finlandeses y estonios, quienes hablan un idioma fino-ugrio, pero son personas predominantemente rubias, en las que la herencia fino-ugria fue diluida por el aporte de la raza blanca.

Lo más interesante es que esos idiomas fino-ugrios recibieron una contaminación de vocablos bálticos cuyo estudio brinda una doble ventaja: es fácilmente reconocible porque se insertó en un idioma que no es indoeuropeo, y es posible fecharla, puesto que el primer contacto ocurrió en el neolítico. Cuando el lingüista Vilhelm Thomsen publicó en 1890 un listado de palabras bálticas insertadas en los idiomas fino-ugrios, su lista reflejó las actividades que los bálticos ya habían desarrollado en esa época, porque “los lingüistas consideran que estas palabras fueron transferidas de un idioma a otro en el segundo y primer milenio antes de Cristo”. (38)

La lista de Thomsen fue posteriormente ampliada por el lingüista ruso Srebrennikov en 1957 y ambas fueron compendiadas por la arqueóloga Marija Gimbutas, quien observó que las tribus nómadas de cazadores-pescadores fino-ugrios cambiaron su modo de vida cuando entraron en contacto con los bálticos, puesto que “el mayor número de voces bálticas transferidas a los idiomas fino-ugrios versan sobre las novedades introducidas en la economía: son nombres de animales domésticos, vocablos relacionados con el cuido y aprovechamiento de esos animales; nombres de cereales y semillas, vocabulario relacionado con los cultivos, la hilandería, etc.”. (39)

Ese vocabulario evidencia que para entonces, los bálticos practicaban la agricultura, cortaban el pasto para guardar el heno, aprovechaban la paja y utilizaban utensilios especialmente diseñados para esas labores. No sólo legaron las palabras semilla, mijo, lino, cáñamo, sino también paja, heno, rastrillo, huerto y otras.

Los restos de huesos de animales domésticos encontrados en las excavaciones arqueológicas de las viviendas bálticas del segundo milenio antes de Cristo y el vocabulario transmitido en esa época, indican la práctica de la cría: “Entre los diversos nombres de animales domésticos recibidos de los bálticos están el morueco, el carnero, el chivo, el lechón y el ganso. La palabra báltica que indica el corcel (lit. žirgas, prus. sirgis, letón zirgs), en los idiomas fino-ugrios significa toro (finlandés härkä, estonio härg, libio ärgta, vepsio härg). La palabra finlandesa que indica el yugo, juhta, viene de la voz lituana junkta-s, jungti, - juntar, colocar el yugo. También está la palabra que describe el encierre de las ovejas: lit. gardas, mordvino karda, kardo, e igual ocurre con la palabra que se refiere al pastor. (40)

Según la arqueóloga Gimbutas, en el vocabulario legado a los fino-ugrios “hay todo un grupo de voces referentes a la hilandería: el volante de la rueca, la lana, el desgargolar el cáñamo, los lizos de un telar, la cuerda, todo esto muestra que la industria textil también fue ntroducida por los bálticos.” (41)

¿Qué más introdujeron los godos en el vocabulario fino-ugrio de hace 4.000 años?
Según Gimbutas: “Los fino-ugrios recibieron de los bálticos los vocablos para designar el hacha, el gorro, el zapato, la jarra, el cucharón, el mango, el gancho, la cesta, el tamiz, el cuchillo, la pala, la escoba, el puente, el barco, la vela, el remo, la rueda, el trineo, la pared, el paral, la pértiga, la vara, la flecha, el sauna. Se transmitieron hasta los instrumentos musicales como la cítara, en lituano kanklės. Un largo listado de los nombres de los colores resultaron ser de origen báltico: amarillo, verde, negro, oscuro, gris azulado - y también muchos adjetivos - ancho, estrecho, vacío, tranquilo, viejo, secreto, valiente. La palabra amor y deseo deben haberse transmitido en una época muy temprana, porque la encontramos idéntica en los idiomas fino-ugrios del norte y en los del Volga (en lituano meilė - amor - mielas - querido; en finlandés mieli, en erza-mordvin mel, en udmurtio myl). El grado de intimidad alcanzado entre los bálticos y los fino-ugrios se evidencia por la transmisión de palabras que indican las diferentes partes del cuerpo: el cuello, la espalda, la hendidura de la rodilla, el ombligo, la barba. De origen báltico son la palabra vecino y las que designan a los miembros de la familia: hermana, hija, nuera, yerno y primo hermano, lo que indicaría frecuen7tes matrimonios entre bálticos y finougrios.

Áreas de contacto en materia religiosa son evidenciadas por las palabras que designan el cielo (taivas que viene de la voz báltica deivas - dios), el Trueno (en lituano Perkūnas, en letón Perkonis; en finlandés perkele, en estonio pergel).

“La gran cantidad de palabras recibidas de los bálticos y las largas listas de vocablos relacionados con una economía y toda una tecnología para producir alimentos, indican que los bálticos llevaron la civilización a las regiones del noreste de Europa habitadas por los cazadores-pescadores fino-ugrios.” (42)

Por su parte, el insigne lingüista lituano Kazys Buga, ha utilizado este vocabulario para describir el modo de vida que esas palabras reflejan, anotando entre otras cosas: “Se construían cercas y éstas tenían entradas. Para pescar utilizaban el barco, que empujaban no sólo con los remos, sino también con la vela. (…) Calzaban zapatos hechos de piel curtida, se cubrían la cabeza con sombreros. Protegían sus manos del frío invernal con guantes de piel. (…) Para viajar en verano lo mejor eran las carretas y en el invierno se utilizaban los trineos. Para entonces ya se viajaba por carreteras y en los lugares de paso difícil se construían puentes. Las ruedas de las carretas se untaban con alquitrán.” (43)

Un sistema permanente
La práctica de la cría de animales domésticos a gran escala y posiblemente con vigilancia comunal, se mantuvo como una de las principales actividades económicas de los bálticos a lo largo de milenios, porque cuando los godos llegaron a España en el siglo V después de Cristo, introdujeron un importante vocabulario de ganadería, voz cuya raíz viene del verbo báltico “gano”- en lituano “lleva a pastar”. De allí viene ganado que es el participio de ese verbo, mantenido en España sin modificación alguna, igual como ganadero es –también sin modificación– la persona que lleva a pastar.

Según la arqueóloga Karen Eva Carr (Vandals to Visigoths, Rural Settlement Patterns in Early Medieval Spain), las invasiones del siglo IV y V transformaron la vida rural en la península. Escribe Carr, que uno de los cambios fue la importancia concedida a la cría que complementó y sustituyó parcialmente la industria del aceite de oliva. (44)

De que se trataba de una “industria” ganadera, lo prueba la profusión en las llanuras que los godos ocuparon en el sur de Francia, de sitios llamados “motte” – donde se erguían torretes tipo faro, destinados a la vigilancia de las extensiones donde pastaban los caballos y el ganado (45). La voz significa “el sitio para ver” (viene del verbo báltico mato, en lituano: él ve) y los vigilantes en la torre eran los “gibourins” (46) – lit. žiburys, luz producida por una llama, dado que la torre era un lugar de señalización. (47)

De muchísima importancia era la vestimenta. La menciona Alfonso X El Sabio refiriéndose a la más temprana historia de los godos en la costa del mar Báltico: “eran yente que fazien pobre uida dotra guisa, mas uistien se noblemientre” (eran gente que hacían pobre vida de otra manera, pero se vestían noblemente) (48). Cuando los godos conquistaron Roma, introdujeron su muy elaborada y vistosa vestimenta masculina y ésta se mantuvo en la nobleza europea durante toda la Edad Media, que es cuando vemos aquellos atuendos masculinos cada vez más llamativos. Por cierto que las palabras españolas zapatos, escarpín y gorra fueron traídas a España por los godos.

No sólo “uistien se noblemientre” tanto en su país de origen como cuando llegaron a España, sino que otorgaban gran importancia al comportarse “noblemientre”. Los godos trajeron a España la palabra y el concepto del “honor” – en castellano garbo, en lituano moderno “garbė”, cuya traducción es “honra”, mientras que el hombre “garbingas” es el hombre de honor (a no confundir con los “gardingos”, voz con la misma hechura gramatical, que designaba en España la guarnición goda de las ciudades, por la voz lit. “gardas” – recinto cercado-, que posteriormente evolucionó en los idiomas eslavos en la palabra gorod - “ciudad”).

El honor y el respeto por la mujer eran de rigor. En la antigua legislación báltica, donde el asesino era castigado con la pena capital y la familia del occiso debía recibir una indemnización pagada por los parientes del asesino, existían tasas fijas por cada vida según su status social, pero la vida de la mujer valía el doble de la del hombre (49). El robo tenía pena de muerte (50). Faltar a la palabra de honor era castigado con la pena capital (51). Tocar con la palma de la mano derecha la palma de la mano derecha de otra persona, era un juramento de paz y este gesto de dar la mano, quedó en la cultura occidental como un saludo de paz (52).

La expansión
Es difícil fechar el momento en que se desarrolló entre los bálticos el estricto sistema de vida familiar y social que se refleja en sus más antiguas leyes, pero cabe observar que el vocabulario llevado a las tribus fino-ugrias en el segundo milenio antes de Cristo, indica que los bálticos ya habían desarrollado en esa época una cultura material estable, anclada en el concepto de la familia y la productividad. Es de suponer que en esos tiempos lejanos de gran mortandad y pésimas condiciones de vida, el hecho de que existiese una sociedad organizada y previsiva, debe haber producido una población más numerosa, cuya subsistencia exigía disponer de nuevas tierras y nuevos pastos. La emigración se convertía en una necesidad y los emigrantes llevaban a sus vecinos los conocimientos que poseían para desarrollar su productivo sistema de vida. Recordemos que Jordanes dice que la isla de Scandia de la que partieron los godos era como una fábrica o bien como la vagina de las naciones (“quasi officina aut certe velut vagina nationum”). Por su parte, Alfonso X El Sabio define Scandia “cuemo fuente criadera de yentes”- como fuente criadera de gentes.

El historiador Matheus Praetorius, ilustra en su libro Orbis Gothicus (Mundo Godo) (en las páginas “Orbis Gothici”) escrito en 1688, la temprana radiación cultural goda en las naciones escandinavas y germanas. Asimismo, Praetorius, al igual que Jordanes y Alfonso X El Sabio, se refieren al antiquísimo avance godo en los Balcanes, a la Grecia premicénica, a lo que hoy es Turquía y a la India nor-occidental, lugar ese último, donde los bálticos dieron nacimiento al idioma sánscrito.

En los siglos IV y V de nuestra era, la siempre renovada expansión goda alcanzó por primera vez en su historia la costa del Atlántico, a raíz de su avance sobre el sur de Francia y España. El libro de Jurate Rosales “Los Godos - El eslabón perdido de la historia europea”, cuyas dos ediciones se agotaron en Venezuela (53) y luego otras dos, editadas por Ariel (54), se vendieron en las librerías españolas, ilustra con múltiples detalles ese último e importantísimo avance godo, así como la profunda huella que imprimió su cultura en la España contemporánea.

Finalmente, quizás a esa antiquísima costumbre goda de enviar a uno de los hijos, el “hidalgo”, a buscar más tierras, con la encomienda de quemar las naves, echar raíces y mezclarse con la población local, es que debemos ciertas características propiamente hispanas de la conquista de Iberoamérica. Posiblemente allí radica la diferencia que hasta el día de hoy marca una separación de blancos e indios en América del Norte colonizada por anglosajones, en contraste con la mezcla racial que es el signo distintivo de América Latina, colonizada por los hispanos. Igual como siglos antes había ocurrido cuando los godos se mezclaron con los ibero-romanos en la península ibérica.


Hipótesis final

A medida que avanzan los estudios arqueológicos en toda Europa, se va confirmando que en las Edades de Piedra y de Bronce, los intercambios culturales y económicos eran muchísimo más desarrollados de lo que se creía. En el caso particular de los bálticos, sus rutas comerciales fueron fáciles de seguir, debido a que su principal producto de exportación era el ámbar. El lugar en el mundo donde más abunda el ámbar es el sureste del mar Báltico y la mayor cantidad de esa gema se recolecta en las costas de Prusia, Lituania y Letonia.

Los arqueólogos están siempre atentos a la eventual presencia de pedazos de ámbar en las excavaciones y cada vez que esas piedras aparecen en lugares como, por ejemplo, las antiguas civilizaciones mezo-orientales, un análisis químico permite definir si proceden del mar Báltico. El hallazgo de ámbar báltico a lo largo de las vías fluviales de Europa, rumbo a Asia central, Asia Menor y el Medio Oriente, han permitido trazar las llamadas “rutas del ámbar” en tiempos tan lejanos como la Edad de Bronce. (55)

Uno de los hallazgos más interesantes proviene de la capital asiria, Nínive, donde se encontró un pedazo de ámbar con una inscripción fechada hacia el 2000 antes de Cristo. La inscripción explica que esa piedra se pesca en el mar donde la estrella del Norte se encuentra en la cúspide (56). Esto significa que hace 4000 años, existía un intercambio comercial entre el norte de Europa y lo que hoy es Irak, y que en Irak conocían, por las estrellas, el lugar geográfico de donde les llegaba el ámbar.

Viéndolo en sentido contrario, en la zona costera lituana se ha encontrado, en una excavación, una estatuilla del dios del trueno hitita (57), prueba de que había comunicación entre Lituania y ese antiguo imperio de Asia Menor, cuyo esplendor se calcula entre 1450 y 1200 antes de Cristo.

La hipótesis que nos atrevemos a adelantar, es que gracias al comercio del ámbar, haber aprendido y reproducido lo que vieron en materia de agricultura, cría y textiles, pero la diferencia del clima los obligó a ingeniarse para crear métodos propios, que les ayudaran a sobrevivir durante los largos meses entre noviembre y marzo, cuando todo a su alrededor se cubría de nieve. Es posible que gran parte de lo que conocemos como la cultura báltica, haya sido el producto de esa exigente adaptación.

La confirmación o negación de esa hipótesis seguramente nos llegará en unos pocos años, dado un extraordinario hallazgo arqueológico, que con toda seguridad brindará las respuestas requeridas.

En 1970, se iniciaron en Lituania unas excavaciones en un complejo de cinco colinas en un lugar llamado Kernavė, situado a 35 Km de la actual capital Vilnius. Se suponía que Kernavė era una antigua capital desaparecida en la Edad Media y que en la colina central se erguía el palacio real, siendo las cuatro colinas a su alrededor unas fortalezas defensivas. Las colinas son parcialmente artificiales, creadas por el hombre.

Las obras de excavación arqueológica avanzaban poco a poco, cuando bruscamente, todo el panorama adquirió otro significado. En 1979, un derrumbe elegantemente llamado por los medios “accidente geológico”, abrió una de las colinas hasta su base, revelando 10.000 años de presencia humana. En palabras del arqueólogo jefe Aleksas Luchtanas, aquello era como cortar una torta de muchas capas.

El hallazgo era tan extraordinario, que en mayo 2005, la UNESCO proclamó el lugar “patrimonio de la humanidad” por tratarse de “un testimonio excepcional de la evolución de las ocupaciones humanas en la región báltica durante un período de unos 10.000 años.” (58)

Por el momento, sólo se ha excavado y estudiado un 2% de lo que ofrecen las 200 hectáreas del patrimonio arqueológico de Kernavė, pero los trabajos prosiguen y la expectativa es grande.

El “Baltic Times” la describió así: “Pocos países tienen la suerte de encontrar un tesoro arqueológico que haya preservado 10 milenios de asentamientos humanos. Es un descubrimiento impresionante, sólo comparable con la ciudad griega de Troya, que se consideraba un mito hasta que hacia finales del siglo XIX los arqueólogos excavaron una colina en Turquía probando que existió y mostrando una secuencia de 8 ciudades superpuestas en ese lugar.” (59)

Valga la comparación, porque igual como sobre Troya se ha escrito durante siglos que era un mito y nunca existió, algo similar parece haberles ocurrido a los godos y al conocimiento de su cultura.


NOTAS:
1 Poleo, Rafael. Prólogo, pp. .III-IV. Los Godos, Rosales, Juratė Statkutė de, Ediciones de la revista Zeta, Caracas, 1998. ISBN 980-07-5491-1.
2 Idem. p.III.
3 En alemán: “Draussen im nördlichen Eismeer liegt eine grosse Insel namens Skandza, von der gestalt eines Zitronenblatts mir krummen Seitenkanten, weit in die Länge gezogen. Sie liegt vor del Múndung del Vistula, welche auf den sarmatischen Gebirgen entspringt aud gegenüber von Skandza, Germanien und Scythien scheinend, in drei Mündungen in den nördlichen Ozean fliesst.” Gotengeschichte, nebst Auszügen aus seiner Römischen Geschichte, übersetzt von Dr. Wilhelm Martens, herausgegeben von Alexander Heine, 1914. Phaidon Verlag in Essen, 1986, isbn 3-88851-076-6.
4 Menéndez Pidal, Ramón. Primera Crónica General, Estoria de España, Madrid, 1906.
5 Adami M.GestaHammah. Eccl.pont.Liber IV, Descriptio insularum aquilones, cap.223. Cf. K. Būga, Raštai, t.III, p.159.
6 Alfonso X El Sabio, La primera Crónica General, Estoria de España. Publ. por Ramón Menéndez Pidal, Madrid, 1906., Cap. 386.
7 Strabo; Pomponio Mela; Plinio El Viejo; Tácito; Ptolomeo; Jordanes; Alfonso X El Sabio; etc.
8 Pomponius Mela, De Chorographia, L. III, 3, 31.
9 Pomponius Mela, Chorographie. Société des belles lettres, Paris, 1988. ISBN 2-251-01344. ISSN 0184-7155. p.XIII.
10 Idem, L.III, 6, 54.
11 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, New York, Washington, 1968. LCCCNumber 63-18018, pp. 51-53.
12 Idem.
13 Rosales, Jurate. Los Godos. Ariel, Barcelona 2004. ISBN 84-344-6717-8. pp.50-51.
14 Idem.
15 Idem. pp. 45, 51-54.
16 Praetorius, Mateus. Orbis Gothici, 1688, Lib. I, Cap. I, par. III.
17 Idem.
18 Praetorius, Mateus. Orbis Gothici, 1688, Lib.I, Cap.IV, II.
19 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, New York - Washington, 1963. Second Printing 1968. Library of Congress cat. Nr. 63-18018. p.100.
20 Lietuvių Enciklopedija, Boston, 1960. T.XXC, p.213.
21 Jordanes, IV.
22 Alfonso X El Sabio, La Primera Crónica General, Estoria de España, T.I, Par.386.
23 Lietuvių Enciklopedija, Boston, 1960, T. XXVII, p. 542.
24 Daukantas, Simanas. Lietuvos Istorija. Plymouth, 1893. pp.104-106.
25 Praetorius, M., Orbis Gothici, 1688, Lib.I. Cf. Rosales, J. Los Godos, Ariel 2004, p. 32.
26 Užpurvis, Jonas. Drei Sprachwissenschaftliche Studien, Foundation of Lithuania Minor, Inc. Chicago, Illinois, USA, 1990. Library of Congress Catalog Card Number 90-84042. Cap.1 “Gründzüge del Saugener Litauischen Mundart, p.24.
27 Menéndez Pidal, Ramón. Obras Completas, Espasa Calpe, Madrid, 1972. t. VIII. p.505.
28 Lloyd, Paul M., Del latín al Español, 1.Fonología y Morfología Históricas de la Lengua Española. Ed.Gredos, Madrid, 1993. ISBN 83-249-1623-9. p. 296.
29 Historia Universal dirigida por Walter Götz. Tomo III. Espasa Calpe, S.A., Madrid, 1962. p.43.
30 Los Godos, Jurate Rosales. Ariel, Barcelona 2004. ISBN 84-344-6717-8. pp.197-199.
31 Castillo, Iullian del, Historia de los reyes godos que uinieron de la Scythia de Europa , 1624, p.13.
32 Menéndez Pidal, Ramón. La Primera Crónica General, Estoria de España. Tomo I. Madrid 1906.
33 Gimbutas, Marija. The Balts. Frederick A. Praeger, New York - Washington, 1963. Second Printing 1968. Library of Congress cat. Nr. 63-18018.
34 Rosales, Juratė. Los Godos, ISBN 84-344-6717-8, Ariel, Barcelona 2004, p. 71.
35 Idem. pp.43-69.
36 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, Nuew York - Washington, 1963. Second Printing 1968. Library of Congress cat. Nr. 63-18018. p.63.
37 Idem. p.46.
38 Idem, p.33.
39 Idem, p.34.
40 Idem.
41 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, Nuew York - Washington, 1963. Second Printing 1968. Library of Congress cat. Nr. 63-18018. p.35.
42 Idem, pp.35-6.
43 Būga, K. Raštai, Valstybinė politinės ir mokslinės literatūros Leidykla, Vilnius, 1961, psl.494-6.
44 Carr, Karen Eva. Vandals to Visigoths / Rural Settlement Patterns in Early Mediavel Spain, The University of Michigan Press, ISBN 0-472-10891-3, 1964.
45 Gedgaudas, Č., Mūsų Praeities Beieškant, Meksika, 1972. p.304.
46 Rabelais, F., Pantagruel, Livre V, p.434. Cf. Gedgaudas, Č., Mūsų Praeities Beieškant, Meksika, 1972. p.304.
47 Funk-Brentano, F., La Chevalerie, Cf. Gedgaudas, Č., Mūsų Praeities Beieškant, Meksika, 1972. p.303-4.
48 Alfonso X El Sabio, La primera Crónica General, Estoria de España. Publ. por Ramón Menéndez Pidal, Madrid, 1906., Cap. 386.
49 Deveikė, J., Didžiosios Lietuvos Kunigaikštijos 1529 m. Statutas. Chicago, 1971. LCCCNumber 74-161347. p.24.
50 Idem. p. 238.
51 Lietuvių Enciklopedija, Boston, 1961. t.XXIV, p.32..
52 Idem. Cf Crónica Versificada de Livonia, siglo XIII.
53 Rosales, Juratė Statkutė de, Los Godos, Introducción por Rafael Poleo. ISBN 980-07-5491-1. Ediciones de la revista Zeta, Caracas, Venezuela, 1998 y 1999.
54 Rosales, Juratė. Los Godos, ISBN 84-344-6717-8, Ariel, Barcelona 2004.
55 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, Nuew York - Washington, 1963. Second Printing 1968. Library of Congress cat. Nr. 63-18018. p.59. Cf. Rosales, Jurate. Los Godos. Ariel, Barcelona 2004. ISBN 84-344-6717-8. pp.23-4.
56 Rice, Patty C., Amber, the golden gem of ages. Van Nostrand Reinholk Co, New York, ISBN 0-442-26138-1. p.34. Cf. Rosales, Juratė. Los Godos. Ariel, Barcelona 2004. ISBN 84-344-6717-8. p.21.
57 Idem. p. 59.
58 World Heritage Committee documents. Decision 28COM 14B.44. 30th Ordinary Session of the World Heritage Committee.
59 The Baltic Times. March 23, 2005. By Darius James Ross.


Las 4 mentiras sobre los godos
Ensayo de Jurate Rosales, venezolana de orígen lituano.
Dirige desde 1985 la revista “Zeta”, semanario venezolano de información y análisis.
Es autora de los siguientes libros:
“Baltų Kalbų Bruožai Iberų Pusiasalyje” (Rasgos de idiomas bálticos en la península ibérica), en idioma lituano, Chicago, 1985.
“Los Godos”, 2 ediciones de la revista Zeta, Caracas, 1998 y 1999.
“Los Godos” edición ampliada, Ariel, Barcelona, España, 2 ediciones en 2004.
“Goths and Balts” (Godos y bálticos) en inglés, Vyduno Fondas, Chicago, 2004.

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